Cuaderno de taller

Choosing a Service Format That Actually Fits

Antes de hablar de presupuesto o de plazos, conviene decidir qué tipo de pieza necesita tu proyecto. No es lo mismo un cartel que se pega en la calle durante dos semanas que un catálogo que va a sobrevivir diez años en una estantería.

Lectura de 6 minutos Por el equipo del taller

Cuando un colectivo llega con la idea de "queremos una identidad", lo primero que hacemos es separar tres cosas que suelen venir mezcladas: el logotipo, el sistema gráfico y el material de campaña. Cada una tiene su propio ritmo y su propio soporte. El logotipo puede resolverse en una sesión de referencias y un par de pruebas. El sistema gráfico necesita decidir tipografía, retícula y paleta, y eso ya pide tiempo de taller. El material de campaña depende de fechas externas: cuándo abre la muestra, cuándo se imprime el programa de mano, cuándo hay que colgar los carteles.

Un error habitual es pedir un cartel serigrafiado cuando lo que hace falta es un rótulo de sala. La serigrafía tiene su encanto, pero también sus límites: tintas planas, tiradas cortas, un registro que se mueve si el papel no está bien cuadrado. Si la pieza va a estar a la intemperie o va a reproducirse en redes, quizá convenga un sistema digital con una tipografía condensada que aguante tanto en papel como en pantalla. Lo contrario también pasa: gente que quiere un PDF para todo y luego descubre que el color en pantalla engaña, y que el rojo bermellón que veían en el monitor sale distinto en la prueba de impresión.

Otro punto que suele decidir el formato es la reutilización. Una feria de barrio que se celebra cada año agradece piezas modulares: rótulos que se desmontan, números de stand que se reimprimen, un código de color que se mantiene aunque cambien los expositores. Una exposición colectiva de doce artistas, en cambio, pide fichas técnicas que se puedan cambiar si alguna obra se retira antes de tiempo. Y una edición limitada de grabados necesita packaging que resista el envío postal, no solo la mesa de la galería.

Si llevas meses dando vueltas al logo sin cerrarlo, probablemente el problema no sea el logo. Suele ser que falta decidir para qué se va a usar. Escríbenos con las fechas de tu muestra o de tu ciclo y te diremos qué formato tiene sentido en tu caso, y cuál conviene dejar para más adelante.

Galería de trabajos

Choosing a Service Format That Actually Fits

Cada encargo que entra al taller nos obliga a decidir entre cartel, cuadernillo, caja o vinilo de pared. No es una elección estética: depende del soporte, del tiempo de montaje, de si la pieza tiene que viajar por correo o quedarse colgada seis semanas. Estos son cuatro casos donde el formato se eligió después de una prueba de impresión y no antes.

Carteles serigrafiados colgados en la pared de un taller gráfico

Carteles serigrafiados para feria de barrio

Tres días de feria, carpa exterior y lluvia posible. Elegimos serigrafía en papel crema de 250 g porque el rojo bermellón aguanta la humedad mejor que una impresión digital sobre estucado.

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Rótulos de sala y vinilos en una exposición de arte contemporáneo

Señalética de sala sin competir con las obras

Doce artistas, un recorrido que el visitante tiene que entender solo. Retícula asimétrica, tinta negra sobre crema y el rojo reservado únicamente para salida y descanso.

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Caja y cuadernillo de una edición limitada de grabados sobre mesa de trabajo

Caja y cuadernillo para edición numerada

Ciento cincuenta ejemplares que se venden en feria y se envían por correo. Caja rígida forrada, etiqueta numerada y cuadernillo grapado con ficha de cada grabado.

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Choosing a Service Format That Actually Fits

Elegir formato según el uso, no según la moda

Antes de proponer un sistema gráfico preguntamos cuánto tiempo va a estar colgado, quién lo va a montar y si tiene que sobrevivir a un envío. Esa respuesta decide el soporte.

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What to Prepare Before a First Consultation

Pruebas de impresión antes de cerrar nada

El color en pantalla engaña. Siempre imprimimos una prueba real sobre el papel o el cartón definitivo antes de dar por bueno un rojo, un crema o un negro.

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Questions Clients Ask Before Starting

Tipografía que funciona en papel y en redes

Palo seco condensada para rótulos y titulares, con un cuerpo de texto que respira. La misma familia se usa en el catálogo impreso y en las publicaciones del colectivo.

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Choosing a Service Format That Actually Fits

Llevo catorce años trabajando con colectivos que no tienen departamento de diseño y sí muchas fechas encima de la mesa. Empecé en una imprenta de barrio corrigiendo pruebas de color antes de que existieran los perfiles digitales, y de ahí pasé al diseño editorial para galerías y ferias independientes. Esa mezcla explica cómo trabajo: primero entiendo qué se va a imprimir, en qué papel y con cuánto margen de tiempo, y después decido el formato.

En este artículo sobre elegir un formato de servicio que encaje de verdad, la parte que más consultas genera es la de los tiempos. Un cartel serigrafiado a dos tintas necesita su propia prueba antes de la tirada, y eso condiciona si conviene un sistema modular reutilizable o una pieza única para un solo evento. Cuando un colectivo me escribe con el calendario delante, casi siempre podemos ajustar el alcance: menos piezas, mejor resueltas, en lugar de un kit completo que llega tarde.

También me preguntan mucho por la tipografía. Trabajo con palo seco condensada porque aguanta bien tanto en un rótulo de sala como en una publicación de redes, y reservo el rojo bermellón para lo que tiene que leerse de un vistazo: números de stand, rutas, avisos. Si el proyecto va a vivir en papel crema y en pantalla a la vez, esa decisión se toma al principio, no al final.

Choosing a Service Format That Actually Fits

En un estudio pequeño casi nunca llega un brief cerrado. Llega una fecha de exposición, un presupuesto aproximado y una carpeta con referencias mezcladas. Elegir formato antes de saber cuántas piezas hay que producir, en qué soporte se imprimen y quién va a montarlas suele ser el primer error. Por eso en The Canvassers repartimos el trabajo por perfiles concretos y no por cargos amplios.

Cada persona del equipo asume una parte del proceso y responde de ella. Eso evita que una decisión de color tomada en pantalla se convierta en un problema cuando el rojo bermellón toca el papel crema.

  • Marta Iriarte — Dirección de identidad y sistemas tipográficos

    Define la retícula, la familia condensada y las reglas de uso que después se aplican igual en un cartel serigrafiado que en una publicación de redes. Lleva doce años trabajando con colectivos artísticos y galerías independientes.

  • Nicolás Ferrer — Diseño editorial y catálogos impresos

    Se ocupa de cuadernillos, fichas de sala y packaging para ediciones limitadas. Revisa márgenes, gramajes y encuadernación antes de que el archivo salga del taller, porque un catálogo mal plegado arruina una tirada completa.

  • Lucía Bermejo — Producción, pruebas de impresión y serigrafía

    Coordina las pruebas reales con los talleres y ajusta la intensidad del bermellón según el soporte. Es quien avisa cuando una señalética de exposición no aguanta el montaje y desmontaje previsto en una feria de tres días.

  • Andrés Coll — Señalética de exposiciones y montaje

    Traduce el sistema gráfico a rótulos, vinilos y rutas de acceso. Piensa cada pieza para que se pueda reutilizar en la siguiente muestra sin reimprimir todo desde cero.

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