The Canvassers nació de una mesa de trabajo compartida entre una diseñadora editorial y un impresor de barrio. No venimos de una agencia grande ni queremos parecerlo.
Trabajamos con galerías independientes, colectivos artísticos, ferias de barrio y proyectos culturales que llevan meses dando vueltas al mismo logo sin cerrarlo. Nuestra función no es decorar: es ordenar. Ponemos sobre la mesa referencias, papeles y pruebas antes de proponer una sola línea. Si el color no aguanta en prensa, no nos sirve.
Cada encargo empieza igual: una sesión de referencias en el taller y una prueba de impresión real en papel crema. Ahí se decide qué tipografía de palo seco condensada va a los rótulos, dónde entra el rojo bermellón y qué piezas tienen que sobrevivir al montaje y desmontaje de una feria de tres días. Es un método lento al principio y rápido después.
No firmamos proyectos que no podamos imprimir nosotros mismos o supervisar de cerca. Preferimos decir que no antes de entregar un cartel que no resiste la calle.